21042000

“Escalar lentamente por tu cuerpo,

camino a la cima ardiente de tu boca”

 

Se clavaron tus ojos en mi alma, y desde el más profundo de mis abismos logré vislumbrar tu oscura luz. Panacea y mal al mismo tiempo.

La música, tu música, nos envolvía. Los dibujos que formaba el humo de tu cigarrillo en el aire me hipnotizaban. El hada verde [1] fluía en nuestras copas y nos llenaba de sueños el corazón, mientras la catedral manca hacía sonar sus campanas que resonaban en la noche.

Y yo, perdida en mí misma, decidí perderme en ti.

Tacto de ardiente hielo que tatuaba mi piel con tu nombre, y mi alma con todo lo que me ofrecías sin pedirte nada, quizás incluso sin percatarte.

Y la hermosa luna bañaba con su luz aquellas sábanas manchadas de besos y piel, de amor y de pasión, en las que nos perdimos buscando aquel paraíso negado que por un instante pareció encontrarse al alcance de nuestras manos.

[1] Llamada así también la absenta (bebida alcohólica).

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