2014-12-18

-Dime que me quieres.

El ruego brotó de sus labios hinchados de placer y deseo; los ojos cerrados en un intento de esquivar el oscuro miedo que crecía en su interior.

Silencio, el ensordecedor silencio reinó en aquel espacio desierto ocupado tan solo por sus cuerpos que yacían inertes, extenuados, bajo la luz mortecina de una luna azul desangelada. Seguir leyendo “Dímelo”

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